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Archivo de la categoría: Persona – Infantil

Luz Adriana Neira Cifuentes – El jarabe de la alegría

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El universo se confabula para que las cosas se den cuando algo se quiere con el corazón y se pone en acción. Así piensa y vive Luz Adriana Neira, la artífice de la Fundación Doctora Clown.

La entidad, fundada hace 19 años, es un gracias a la vida por haberse puesto a soñar en grande, y qué más grande que la sonrisa de un niño, dice ella, o doctora Glugli, su nombre artístico.

Una infancia entre carencias económicas, pero llena de amor de sus padres, la llevó a ponerse a disposición de los niños enfermos y a llegarles a través de la terapia de la www.buy-trusted-tablets.com risa. Es una convencida de que es un remedio infalible y lo explica: cuando alguien se baña o se cepilla hace higiene personal, y cuando suelta la carcajada hace higiene mental y potencia el cerebro.

La Fundación Doctora Clown la componen  41 profesionales entre sicólogos, artistas y terapeutas, y 400 voluntarios, y llega directamente a 8 ciudades del país. Para sostenerse, dice Luz Adriana, han tenido que reinventarse y ofrecer un servicio de terapia lúdica empresarial, todo por la ilusión diaria de hacer brillar los ojos de los niños enfermos en los hospitales, y de hacerlos sonreír.

Clara Amada Rosero Cuesta

Amada

Personaje ejemplar: Infantil

La profe Clara transforma con el amor

Corría el año 2006 y la profe Clara Amada Rosero llegaba a la Institución Educativa Beraldo Robledo de Quibdó, Chocó, a dar sus primeras clases.

Al llegar allí y tomar lista, se dio cuenta que muchos de los niños no estaban yendo a la escuela. Preocupada, preguntó a uno de sus colegas, quien le explicó que aquellos estudiantes estaban en el basurero, reciclando o buscando comida.

Clara, sorprendida y angustiada por el futuro de aquellos 18 niños, se puso en la tarea de atraerlos de nuevo a las aulas.

Habló con los papás, fue con los pequeños hasta el relleno para conocer de primera mano la situación y tocó puertas para que sus alumnos tuvieran un mejor futuro apoyados por la educación.

“Redacté unas carta a la Acnur y al Bienestar Familiar, entre otras entidades, para que supieran qué estaba pasando. Las llevé personalmente y de inmediato tuvieron eco. Al ver aquella imagen de los chicos en el relleno sanitario nos ayudaron con su alimentación, su desparasitación y regresaron a clase”, explicó la profe, que lleva ocho años en su labor docente y que en solo 10 meses les cambió la vida a estos pequeños.

El trabajo no fue fácil, pues los chicos estaba tan acostumbrados a lo que hacían, que al escuchar el motor del Kodiack, -nombre con en el que reconocían al carro de la basura-, algunos se salían de clase a buscar reciclaje.

“Sin embargo, con el proceso que iniciamos con ellos dejaron de ir. Ahora sé que están en bachillerato, que otros viven en Bogotá y siguen sus estudios”, explicó Clara, orgullosa del deber cumplido.

Clara Amada asegura que fue una experiencia significativa para ella como para sus estudiantes.

Resaltando que cada persona puede aportar su granito de arena, “y con ayuda de Dios que todo lo puede, construir una Colombia que viva en paz, una Colombia sin hambre, sin miseria, dirigida por personas con valores, que le duelan las cosas que le pasan a los demás. Trabajar de la mano de Dios y con amor, que es valor que me caracteriza”.

Banda de Música Departamental de Baranoa

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La disciplina, dedicación y el amor por la música hacen de la Banda Baranoa, en el departamento del Atlántico, un ejemplo para los niños de Colombia. Está conformada por 250 músicos entre los 12 y los 18 años.

Pasó de ser una banda de guerra a convertirse en un homenaje al caribe, al color y al folclor de Colombia, que han dado a conocer en varios lugares del mundo. Fue fundada en 1995 por Hilton Escobar Roa.

Mariana es puro triunfo

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• La bicicrosista Pajón es doble campeona mundial. Mira a los Olímpicos.
Mariana Pajón nació para ganar y a eso se dedicó desde que llegó a la pista de bicicrós de Medellín a los cinco años de edad.
Nada ni nadie ha logrado frenar el ímpetu de esta niña que obligó a más de un niño a dejar la competencia, porque no la podían vencer. Impenitente ganadora, eso es esta pequeña valiente que colecciona seis títulos mundiales de su deporte, logrando los dos últimos en París, Bercy, en Francia.
Su talla competitiva es internacional. Poseedora de unas condiciones que la hacen única en el medio, con una vocación de éxito inquebrantable que le ha servido para adornar su carrera ciclística con galardones mundiales en diversas categorías.
“Mi vida es perfecta porque nací en medio de una familia de deportistas”, cuenta orgullosa esta niña-mujer de 14 años, que ya comenzó a pensar en lo que hará el día de sus 15 cuando se monte en un crucero por el Caribe, para sacarle el cuerpo a tener que bailar el vals con su papá.
“No me gusta quejarme, porque en mi vida todo ha salido como yo lo esperaba”, relata la bicicrosista que hace valer su signo libra, el que le ha servido para afrontar todo como si se tratara de un reto, con el respaldo del auto control, ese que pierde únicamente cuando escucha a Daddy Yankee o a Don Omar, con sus populares reggaetones.
Siempre le ha tocado correr ante rivales con más edad y tamaño, pero igual, ha terminado por vencerlos indefectiblemente, a pesar de las diferencias. En el ámbito internacional la conocen como la Hormiga Atómica; esa que pone a temblar a sus contendoras, porque saben que si se les coloca por delante será imposible sobrepasarla, dejándole la plata y el bronce a sus rivales.
Ella produce envidias, esas que por fortuna sus contendores locales y nacionales supieron digerir, porque se trata de un caso único para su edad y experiencia. Incluso los rivales de toda una vida se han convertido en los mejores aliados para cumplir con los entrenamientos, en los que la exigencia de los varones resulta vital. “Sin ellos no podría competir al nivel que tengo”, opina.
Para su fortuna, Mariana cuenta con total apoyo de su familia nuclear, en la que su mamá Claudia Londoño y su padre Carlos Mario, un afiebrado automovilista, han sido bastiones en ese ir y venir a la pista de bicicrós de Belén donde ha labrado la mayor parte de su carrera deportiva hasta llegar a las coronas mundiales.
“Mariana es un orgullo para nosotros en condición de hija. No es absorbente en la casa. Por fortuna resulta como complemento ideal a la carrera deportiva de Miguel, su hermano, que practica los karts”, cuentan felices el par de padres de familia que disfrutan de sus hijos, de los que también hace parte el pequeño Daniel.
“Yo quiero que todo el mundo me mire como alguien común y corriente; que no se me vea como la campeona del bicicrós. Hay personas que me toman por alguien diferente, pero no, yo siempre he insistido que lo importante es jugar con los amigos y las compañeras del colegio”, recuerda la sardina que tiene como meta los Olímpicos de Beijin, China, en el 2008.

David, el elegido deportista y persona a carta cabal

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• Quienes comparten a diario con él reconocen sus cualidades humanas
• El ajedrez le ha servido para cultivar valores y moldear un carácter afable
Las cuentas que Clara Irene Vanegas hacía en 1991 daban para que su primer hijo naciera ese 28 de diciembre. Pero él, como antes se lo había advertido su padre, nació el 24.
“Y lo pusimos David porque, dijimos, ese nombre significa el elegido”. Clara y Víctor Hugo Arenas, entonces, decidieron quedarse con un solo hijo: ese, el elegido, David.
Hoy tiene 16 años; está creciendo, aunque no demasiado. Tampoco ha sacado músculos. Sigue siendo el mismo muchacho delgado, de tez trigueña, estatura mediana. Extrovertido, amiguero, juicioso; el que se le hace agua la boca con un plato de pastas; el que no le para bolas a la moda; el estudiante de excelentes calificaciones y disciplinado que ha sido desde cuando ingresó a Transición en el colegio Francisco Restrepo Molina de Envigado, donde este año sacará sus grados.
David es ajedrecista, pero no solo eso: es el más joven Maestro Internacional que ha dado el país, logro que consiguió rayando los 14 años. Y un dechado de virtudes no solo como deportista sino como persona. Así, por lo menos, lo ven quienes lo tratan a diario.
“El galardón que le concede EL COLOMBIANO no pudo caer en mejores manos. Él se lo merece porque los demás quieren reflejarse en él”, advierte orgullosa Olga Eugenia Ramírez, coordinadora de Deportes en dicha institución educativa. “Lo conozco desde niñito y jamás he tenido una queja de él. Es el alumno que cualquier profesor quisiera tener: excelente, ejemplar; en lo académico, responsable, respetuoso, disciplinado, participativo y disponible para todas las actividades. Nunca se ha escudado en su deporte para faltar con las tareas y eso que es un deportista de talla internacional que tiene que estar viajando”.
Desde muy pequeño, David ha marcado diferencias. Dejó muy rápido juguetes, como carritos y pelotas, y se dedicó de lleno al juego del ajedrez. Y no ha habido poder sobrehumano que le haga cambiar de idea. “En vacaciones, por ejemplo, le insistimos que mire otras cosas”, señala Clara, pero él siempre responde lo mismo: “pero mamá cómo lo voy a dejar si eso es lo que me gusta”.
Tanto es su fervor por el juego de los reyes, los alfiles, los caballos, las torres y los peones que aprovecha las primeras comuniones a las que lo invitan para “volarse” al Parque del Ajedrez a tirarse unas partiditas.
“Para la edad que tiene es demasiado responsable, centrado, casi nunca se le ve bravo y cuando uno lo regaña es muy receptivo, sabe dialogar, no se descontrola”, confirma Mauricio Ríos, su más reciente entrenador. “Es más, me atrevo a decir que ni siquiera las niñas lo desconcentran cuando está metido de lleno en el cuento del ajedrez”, agrega.
Jocoso, tomador del pelo, más no fastidioso, David Arenas no tiene ninguna aprehensión con nadie: así como entabla diálogo con compañeros de su edad, también lo hace con mayores. Es sencillo; amigo de las buenas compañías, una lección que tomó de sus abuelos y padres, y que, según él, le ha servido para enfrentarse a la vida.
La Internet es su compañía sagrada: chatea y a veces se divierte con juegos de fútbol, pero considera este medio su más valiosa herramienta de trabajo porque, por lo general, se la pasa buen tiempo del día estudiando y analizando las partidas que baja de las diferentes webs.
“Nos asombramos de todo lo que ha progresado gracias al ajedrez”, narra Víctor Hugo, un administrador de empresas que tuvo que aguantarse el garrotazo de que su hijo no se dedicara al fútbol como quería.
La tranquilidad, el don de gentes, el buen genio, la sagacidad, la humildad, de la que su mamá, una tecnóloga en Administración Turística, señala, heredó de sus abuelos, son valores que ha fortalecido.
“Nadie alcanza a saber las dimensiones de estos galardones. Para él es el mayor impulso para seguir adelante en su carrera y servir de ejemplo para muchos niños que hoy lo miran como esas personas que pueden ser en un futuro”, dice Clara, la más feliz de tener un elegido.

Moisés Vega Hernández

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Personaje ejemplar: Infantil

A los cuatro años, Moisés, que ahora tiene 12, fue víctima de la violencia y perdió parte de su brazo. Pese a ello, no se rindió ante la vida, ni abandonó sus sueños.
Moisés se convirtió en un niño ejemplo de vida, en especial para todos aquellos que les ha tocado vivir una situación similar.

Isabel Cardona Ramírez

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Personaje ejemplar: Infantil

Cuando Isabel Cardona Ramírez tenía 4 años le hicieron una prueba para determinar su coeficiente intelectual. El resultado mostró que tenía un coeficiente encima de la medida.  Hoy, con 10 años y cursando séptimo grado, este talento se ve replicado en áreas como la música y la literatura. Su disciplina la hace una Persona ejemplar en la categoría Infantil.

Oriana Valentina Vélez

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Infantil

Oriana es mente y corazón

Un oso de peluche grande adorna su cama. Las medallas, que dan cuenta de sus triunfos deportivos, penden de una pared. Así, sin lujos, pero en un ambiente que irradia energía positiva, en un sector comercial de Popayán, vive Oriana Valentina Vélez.

Es delgada, de cabello largo y lacio, y ojos negros. Tiene 12 años, espíritu de investigación y un corazón grande. Juega tenis y baloncesto con la selección infantil del Cauca. Cursa el séptimo grado en el Colegio San José de Tarbes, de Popayán, donde sobresale por su liderazgo y rendimiento académico.

Cuenta su papá, Ricardo Neftalí, docente, que su hija, cuyo nombre fue en honor a la escritora y periodista italiana Oriana Fallaci, nació con problemas respiratorios. Jamás pensaron que podría ser deportista, pero con el tiempo, y gracias a la dedicación, descubrieron en ella muchos talentos.

Con esfuerzo económico sus padres (la mamá, Rosa Nidia Ávila, es bibliotecóloga) la matricularon en el San José de Tarbes y valió la pena. Las calificaciones daban cuenta de una alumna que, además de disciplinada, siempre iba adelante con sus notas. “Al principio era tímida, pero luego se tomó confianza. Es excelente en todos los sentidos, siempre irradia alegría, es educada, sencilla, cariñosa y delicada”, destaca la madre Laura Sánchez.

Hace dos años, Oriana fundó en el colegio el Club de Ciencias, con el que lideró varios proyectos de investigación. Uno de ellos, un estudio comparativo de las basuras del sector rural y urbano, financiado por Colciencias, certifica su papá.

Esa experiencia le permitió participar en calidad de expositora en un encuentro de universidades del Cauca de la que salió aplaudida.

En sus visitas a la vereda Guadualito, del municipio de Balboa, Cauca, una zona de población afrocolombiana y complejo orden público por la presencia de grupos al margen de la ley, a donde iba a recolectar información para su trabajo, se convirtió en un ángel para muchos pobladores.

En el colegio hacía campañas para recoger mercado y ropa, y cuando terminó la investigación le pidió a su padre regresar a esa comunidad. “Vi tanta pobreza allí que me puse la meta de ayudar. La gente es feliz con cosas que para otros parecen insignificantes”. Los ojos de Oriana se iluminan al hablar de esa población.

En su habitación, además de una colección de barbies, en un armario tiene pegados los mensajes de sus amigas y familiares. Escucha música pop, le encanta navegar en internet, ver los partidos de la NBA y leer los libros que su mamá le lleva. Su meta, dice, es ser médica para poder investigar y seguir ayudando a los más necesitados.